Aparecium

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sábado, 3 de agosto de 2013

El día que salvamos lo imaginación y la fantasía



Han pasado unos días más y recuerdo el día 27 poco a poco. Ese día llovió y tuvimos que hacer hueco a los jóvenes en el comedor. Sé que la actitud que nos proponíamos trabajar y adquirir era "vivir desde la esperanza". El objetivo desenmascarar a la Reina de Corazones, salvar la imaginación y reconquistar la fantasía.

martes, 30 de julio de 2013

Todos somos responsables



La Reina de Corazones nos jugó una mala pasada. Ayudada por un Soldado Carta con poderes mágicos hizo que olvidáramos todos lo que pasó el 26 y el 27. Ahora que han pasado los efecto, recupero de la memoria, lo que pasó en esos días.

El viernes teníamos en mente escapar de la Reina con una sutil trampa. Uno de nosotros estaba infiltrado en el ejercito como el As de Corazones e informó a sus superiores de que los acampados iban a reflexionar sobre la corresponsabilidad. Así, la Reina podía pensar que estábamos más dispuestos a colaborar. 

lunes, 29 de julio de 2013

Necesitamos de los demás y ellos a su vez nos necesitan



El domingo 28 cerramos las Colonias de Infancia y el Campamento de Jóvenes con el día de las familias. Gran día de encuentro, de celebración, de risas, de compartir, de vivir, de cuidarnos los unos a los otros... y de eso se trata.

Las actitudes que los niños y jóvenes han ido trabajando culminaban con la afectividad, la atención y el cuidado. Para eso es necesario abrirse a las necesidades del otro y entrar en comunicación con el otro, conocer sus expectativas, lo que le hace falta, dónde está situado.

Todo el día, en el encuentro con los papás y mamás, en la eucaristía, en la comida compartida, en el juego, en la despedida miramos la actitud de la atención tal como hace el amor que se tienen el Padre, el Hijo y el Espíritu, el Dios trinitario en el que creemos.

sábado, 27 de julio de 2013

Día de las Familias



Mañana 28 de julio tendremos el Día de las Familias en Sevilla la Nueva a las 12,15. Debemos intentar no estar antes de esa hora porque nos quedan actividades que realizar con los chicos y la chicas.

viernes, 26 de julio de 2013

Un lobo de miedo



En una de las aldeas de la Reina llamada "Villa Lobos", cuyos habitantes son todos cerditos, están bastante preocupados porque cada vez son más y ya casi no hay espacio para todos; se está acabando la tierra para cultivar y las casas están muy juntas; además están empezando a tener muchos problemas con el Lobo porque está invadiendo su zona y se está dedicando a quitarles los cultivos, a derribar sus casas e incluso ha llegado a decir: ¡Os voy a comer a todos!

Un día al revés



Que día mas extraño el miércoles... Aunque el día anterior nos acostamos, todo contentos escuchando la historia y la música de los animales de Bremen, al despertar el día 24, bien temprano, era de noche y en lugar del desayuno teníamos la cena en el comedor (por cierto, unos huevos revueltos con jamón, ¡qué lujo!).

La Reina estaba detrás de esta treta. Nos hechizó con un día al revés, ¡qué lío! Buenas noches por la mañana, buenos días por la noche, desayunando a la hora de cenar. Si no fuera por el guardia personal, el As de Corazones de la Reina y la Escalera de Color con sus mejores soldados para protegerla nos habríamos revelado contra la tirana. Bueno, nos habríamos revelado un poquito, porque las locuras de la de Corazones molan  como la de ponernos el día la revés como un calcetín... y cuando se cabrea y grita ¡qué le corten la cabeza! tenemos que contener la risa, porque los soldados son cartas y no tienen fuerzas para alzar un hacha y pasan de obedecer sus órdenes. Si al final, hasta la vamos a echar de menos si logramos vencerla al final...

jueves, 25 de julio de 2013

¡Todos somos Iguales!



¡Increíble! el día 23 nos visitaron los famosísimos Músicos de Bremen. Nos cuentan que, de camino a Bremen se fueron encontrando y decidieron formar un grupo de músicos con la esperanza de que allí pudieran dedicarse a vivir de la música.

Su historia es una mezcla de superación personal, respeto y trabajo por el reconocimiento de la igualdad: Tenemos una igual dignidad.


Ojos para reconocer la dignidad



Cada vez es más difícil poder esconderme de la Reina y sus cartas soldado. Hemos recuperado dos cuentos más.

El día 22 comenzamos la jornada con la visita del Patito feo; bueno, por las pintas parece más un patito macarra.

miércoles, 24 de julio de 2013

Avituallamiento en la Casa de la Cueva


El día de ayer fue espectacular. Había miedo, los jóvenes no confiaban mucho en sus fuerzas para el primer tramo del itinerante... pero aquí podéis ver que están enteros, contentos, felices... el que no arriesga es el que pierde, el que quiere conservar pierde; como dicen: el sol luce por que se desintegra.

martes, 23 de julio de 2013

Comienza el itinerante



Me ha costado hacerme con la exclusiva, pero según fuentes fidedignas 12 jóvenes y 5 monitores han salido en autobús  hacia las 9,30 h., camino de el Alto del León para comenzar un itinerante.


Estamos recibiendo fotos en vivo, pero tengo detrás de mi al As de Corazones... voy a intentar despistarlo y subirlas.

Reponiendo fuerzas, los héroes también comen


Entre tantas emociones, experiencias, cuentos y sueños de salvar las ilusiones, los héroes se alimentan. 

A espaldas de la Reina de Corazones y sus cartas soldado he podido hacerme con fotos de casi todos los que luchan para que no desaparezcan los cuentos.


Quasimodo o como aprender de nuestros fracasos



El domingo nos sobresaltó la visita de Quasimodo. Estaba muy triste porque no recordaba bien cómo fue su historia debido a que cuando fue capturado por la Reina de Corazones perdió el conocimiento y tiene amnesia. Nos pidió ayuda, para que a lo largo del día le pudiéramos con el recordar que le pasó y para ello cuenta con nosotros y la ayuda de sus tres inseparables gárgolas: Víctor, Hugo y Laverne. 

Las tres gárgolas nos convencieron para ayudar a Quasimodo a encontrar su historia, dado que ellas tres lo han intentado ayudar pero no pueden ser descubiertas por otros humanos que no seamos nosotros.


domingo, 21 de julio de 2013

La conspiración del As de Picas



Las historias se nos van acumulando... No hemos podido escribir porque el As de Picas ha estado persiguiendo al cronista -este humilde servidor que ahora tiene que escribir a escondidas-

De todas formas hay motivos para el optimismo, pues pensamos que aunque queda mucha guerra, le estamos ganando una a una las batalla a la Reina de Corazones.



Bueno, aquí van las dos historias recuperadas:

viernes, 19 de julio de 2013

El mensaje de Quetzacoalt




¡Otro día de sobresaltos!

En el desayuno aparece Hernán Cortes y la Reina de Corazones y nos dicen que están buscando a una india llamada 

Pocahontas, que se ha escapado. Viene la Reina en persona, porque si quiere que las cosas se hagan bien las tiene que hacer ella misma. 

Esperan la llegada del ejército de Hernán Cortes y quiere que, en cuanto desembarquen la busquemos. Nos advierte que estemos muy atentos a lo largo del día por lo que pueda pasar y nada de hacer caso de las tribus que seguro que quieren proteger a Pocahontas. 

Nosotros estábamos templando de miedo porque Pocahontas estaba escondida debajo de una silla y se veía en las caras de algunos las ganas de delatarla.

A media mañana Pocahontas nos cuenta el gran secreto de Quetzacoalt.



La tierra de Pocahontas ha sido invadida por los colonizadores, poco a poco se han ido haciendo con las tierras, los ríos, lagos... y destruyendo poco a poco la Madre Naturaleza. Las tribus preocupadas se han reunido para proteger sus medallones e intentan arrebatar los medallones de las otras tribus pensando que así conseguirán que la Abuela Sauce acuda en su ayuda y puedan salvar su tierras... sin embargo, los colonizadores acechan los movimientos de los indios y deben tener mucho cuidado en sus maniobras pues sus medallones caerían en sus manos y eso sería el final de su mundo... La misión está clara: 

Proteger los medallones e intentar conseguir el mensaje de la Abuela Sauce juntando los trozos del resto de los medallones y 

¡¡¡Mucho cuidado con los colonizadores!!!




Después del juego grande aparece Pocahontas y nos dice que gracias a nuestra ayuda, hemos salvado el Planeta y que por todo lo que han hecho hoy han recuperado el cuento y que así habrá mucha más gente que podrá cuidar y disfrutar de los regalos de la Madre Naturaleza y para celebrarlo nos enseña a bailar el anikuni



Después de mucho trabajo hemos conseguido recuperar otro cuento... a la hora de los sueños, las confidencias y la ilusión lo vemos representado como un teatro de marionetas:



Pocahontas era la hija del rey Powhatan, el que reinaba sentado en un trono hecho como para servir de cama y cubierto con un gran manto de pieles de mapache cosidas de las cuales pendían todas sus colas. Fue criada en una casa alfombrada con esteras, 

entre sacerdotes y mujeres que tenían la cabeza y los hombros pintados de rojo vivo y que la entretenían con mordillos de cobre y cascabeles de serpiente. Namontak, un servidor fiel, velaba por la princesa y organizaba sus juegos. A veces la llevaban a la floresta, junto al gran río Rappahanok, y treinta vírgenes desnudas bailaban para distraerla. Estaban pintadas de diversos colores y ceñidos por hojas verdes, llevaban en la cabeza cuernos de macho cabrío, y una piel de nutria en la cintura y, agitando mazas, saltaban alrededor de una hoguera crepitante. Cuando la danza terminaba, desparramaban las brasas y llevaban a la princesa de regreso a la luz de los tizones.

En el año 1607 el país de Pocahontas fue turbado por los europeos. Gentilhombres arruinados, estafadores y buscadores de oro, fueron a acostar en las orillas del Potomac y construyeron chozas de tablas. Les dieron a las chozas el nombre de Jamestown y llamaron a su colonia Virginia. Virginia no fue, por esos años, sino un miserable pequeño fuerte construido en la bahía de Chesapeake, en medio de los dominios del gran rey Powhatan. Los colonos eligieron para presidente al capitán John Smith, quien en otros tiempos había corrido aventuras hasta por tierra de turcos. Deambulaban por las rocas y vivían de los mariscos del mar y del poco trigo que podían obtener en el tráfico con los indígenas.

Al principio fueron recibidos con gran ceremonia. Un sacerdote salvaje tocó ante ellos una flauta de caña; alrededor de sus cabellos anudados llevaba una corona de pelos de gamo teñida de rojo y abierta como una rosa. Su cuerpo estaba pintado de carmesí, su rostro de azul; y tenía la piel salpicada de lentejuelas de plata nativa. Así, con la faz impasible, se sentó en una estera y fumó una pipa de tabaco.

Después otros se alinearon en columnas de a cuatro, pintados de negro y de rojo y de blanco y algunos por mitades, cantando y bailando delante de su ídolo Oki, hecho con pieles de serpientes rellenas de musgo y adornadas con cadenas de cobre. Pero pocos días después, cuando el capitán Smith exploraba el río en una canoa, fue de pronto asaltado y maniatado. Lo llevaron en medio de terribles alaridos a una casa larga donde lo custodiaron cuarenta salvajes. Los sacerdotes, con sus ojos pintados de rojo y sus rostros negros cruzados por dos grandes franjas blancas, circundaron por dos veces el fuego de la casa de guardia con un reguero de harina y de granos de trigo. En seguida John Smith fue conducido a la choza del rey. Powhatan vestía su manto de pieles y aquellos que estaban alrededor de él tenían los cabellos adornados con plumas de pájaro. Una mujer llevó al capitán agua para lavarle las manos y otra se las secó con un manojo de plumas. Mientras tanto, dos gigantes rojos depositaron dos piedras planas a los pies de Powhatan. Y el rey levantó la mano, como señal de que John Smith iba a ser acostado en esas piedras y que se le aplastaría la cabeza a mazazos.

Pocahontas tenía apenas doce años y sacaba tímidamente la cabeza por entre los consejeros pintarrajeados. Gimió, se lanzó hacia el capitán y puso su cabeza contra la mejilla de éste. John Smith tenía veintinueve años. Tenía grandes bigotes enhiestos, la barba en abanico y su rostro era aguileño. Se le dijo que el nombre de la muchachita del rey, que le había salvado la vida, era Pocahontas. Pero no era su verdadero nombre. El rey Powhatan hizo las paces con John Smith y lo puso en libertad.

Un año más tarde el capitán Smith acampaba con su tropa en la selva fluvial. La noche era densa; una lluvia penetrante sofocaba todos los ruidos. De repente, Pocahontas tocó el hombro del capitán. Había atravesado, sola, las espantosas tinieblas de los bosques. Le susurró que su padre quería atacar a los ingleses y matarlos cuando estuvieran comiendo. Le suplicó que huyera si quería salvar su vida. El capitán Smith le ofreció abalorios y cintas; pero ella lloró y respondió que no se atrevía. Y huyó, sola, por el bosque.

Al año siguiente, el capitán Smith cayó en desgracia con los colonos y, en 1609, lo embarcaron para Inglaterra. Allí compuso libros sobre Virginia, en los cuales explicaba la situación de los colonos y contaba sus aventuras. Hacia 1612, un cierto capitán Argall, que había ido a comerciar con los potomacs (que era el pueblo del rey Powhatan) raptó por sorpresa a la princesa Pocahontas y la encerró en un navío como rehén. El rey, su padre, se indignó, pero no le fue devuelta. Así languideció prisionera hasta el día en que un gentilhombre de buena presencia, John Rolfe, se prendó de ella y la desposó. Fueron casados en abril de 1613. Dicen que Pocahontas confesó su amor a uno de sus hermanos, que fue a verla. Llegó a Inglaterra en el mes de junio de 1616, donde despertó, entre la gente de la sociedad, gran curiosidad por visitarla. La buena reina Ana la acogió con ternura y mandó que se grabara su retrato.

El capitán John Smith, que estaba a punto de partir otra vez para Virginia, fue a rendirle pleitesía antes de embarcarse. No la había visto desde 1608. Ahora tenía veintidós años. Cuando él entró, ella volvió la cabeza y ocultó el rostro, no respondió a su marido ni a sus amigos y permaneció sola durante dos o tres horas. Después preguntó por el capitán. Entonces alzó los ojos y le dijo:

-Usted le había prometido a Powhatan que todo lo suyo sería de él y él hizo lo mismo; extranjero en su patria, lo llamaba padre; por ser yo extranjera en la suva, lo llamaré así.

El capitán Smith arguyó razones de protocolo, pues ella era hija de rey.

Ella continuó:

-Usted no tuvo miedo de ir al país de mi padre y lo asustó, a él y a toda su gente, pero no a mí. ¿Tendrá miedo, acaso, de que aquí lo llame padre mío? Le diré padre mío y usted me dirá hija mía, y yo seré para siempre de la misma patria que usted. Allá me habían dicho que usted había muerto...

Y le confió con voz baja a John Smith que su nombre era Matoaka. Los indios, por temor a que les fuera arrebatada por un maleficio, habían dado a los extranjeros el falso nombre de Pocahontas.

John Smith partió para Virginia y nunca más volvió a ver a Matoaka. Ella cayó enferma en Gravesend, a comienzos del año siguiente, empalideció y murió. Aún no tenía veintitrés años.

Su retrato está orlado por este exergo: Matoaka alias Rebecca filia potentissími príncipis Powahatami imperatoris Virginie. La pobre Matoaka tenía un sombrero de fieltro, alto, con dos guirnaldas de perlas; una gran gorguera de encaje tieso y llevaba un abanico de pluma. Tenía el rostro afinado, los pómulos salientes y grandes ojos dulces.

jueves, 18 de julio de 2013

El amor de Gepetto




Ayer, bien temprano en el desayuno, apareció Pinocho comportándose de una manera extraña, con ocultándose de alguien, mirando detrás de cada esquina. De repente pidió, colgó un  nota en la pared y salió corriendo del comedor. Leímos la nota y ponía: "Me he ido a conocer mundo y a vivir aventuras. Firmado: Pinocho"

Al poco aparecerá Gepetto alarmado. No encuentra a Pinocho por ninguna parte. Los niños le señalaron la nota y a Gepetto e le rompió el corazón. Desesperado, nos pidió ayuda para encontrarlo antes de que la Reina de Corazones note su ausencia y le castigue. 

Por la tarde, a la hora de la piscina...










... apareció Pinocho llorando, arrepentido….nos cuenta que se había ido porque estaba harto de que su padre le riñera y eso solo podía significar que no le quería….pero había visto que tenía razón, que le quiere y que sólo lo hace por su bien…

Pinocho Y Gepetto se reencuentran... Se piden perdón y para celebrarlo nos van a invitar a las fiestas del barrio, que viene uno de los magos más famosos del reino: el cuñado de Merlín.





















Terminada la fiesta Gepetto nos contó cómo se sentía y comenzó su cuento a reescribirse; decía así:



Esta es, probablemente, la historia de amor más grande que hayáis oído en vuestra vida. En ella, no hay príncipes ni princesas enamorados, ni siquiera hadas pero sí mucha, muchísima magia. Nuestra historia empieza así:

Elisa y yo nos enamoramos cuando teníamos 20 años y siempre soñamos con tener hijos. Sin embargo la naturaleza no nos concedió nuestro deseo y Elisa contrajo una terrible enfermedad que se la llevó a la temprana edad de los 35 años. Desde entonces me volqué en la carpintería, mi pasión y creé mi gran sueño: un muñeco que aunque era de madera, yo adoraba y mimaba como si fuese mi propio hijo. Hecho con ocho ramas del pino de mi jardín lo llamé Pinocho. Recuerdo que la noche que terminé mi muñeco me acosté tremendamente feliz porque para mí acababa de nacer mi hijo y no os podéis imaginar la alegría cuando, al despertar por la mañana, Pinocho hablaba, caminaba y respiraba como un niño de verdad. Ese fue, sin duda, el día más feliz de mi vida.

Cuidé y eduqué a Pinocho lo mejor que pude aunque tenía tantísimo miedo de que le pasase algo que quizá no le dejé descubrir el mundo por sí mismo. Siempre fue un niño muy aventurero, cariñoso y leal pero cuando Pinocho entró en la adolescencia las cosas empezaron a cambiar, discutíamos mucho y dejamos de entendernos. Una noche Pinocho me dijo cosas terribles y dando un portazo se fue de casa. Me asustó su comportamiento pero aún me asusté más cuando, al día siguiente encontré su nota de despedida cargada de rencor. Mi amor y preocupación por Pinocho eran mucho más grandes que el dolor que sentía por sus palabras y sus actos así que tenía claro que movería cielo y tierra para encontrarle.

El resto de la historia ya la conocéis, gracias a vosotros mi hijo está sano y salvo, en casa. Pinocho me contó las cosas terribles que había visto pero también la belleza del mundo que nos rodea y fue ahí cuando entendí que yo no soy el mejor padre del mundo y que probablemente Pinocho no sea perfecto pero es el mejor hijo que podía incluso soñar. Estoy orgulloso de él y nada ni nadie cambiaría eso jamás porque le amo más que a nada en el mundo como, estoy seguro, vuestros padres os aman a vosotros y Dios a cada uno de nosotros. 

Gepetto le dio a los guardianes del libro su cuento y estos lo escondieron con cuidado


Nos quedan muchas historias y poco tiempo, ¿Seremos capaces de salvar a todos los personajes del mundo de la ilusión y la fantasía?